En este sitio web hablaremos de la necesaria transición de la industria turística a un modelo sostenibleEl turismo es una industria más que actualmente produce muchos impactos negativos en el medio ambiente y en las comunidades locales.

Por eso es necesario pensar una nueva forma de viajar: Un turismo para ayudar a acabar con la pobreza. Que respeta el medio ambiente. Que acerca a los pueblos y les hace comprenderse mejor entre sí y a ellos mismos. Hablaremos de ideas y proyectos  interesantes. De tendencias en el sector, de ONG’s, de países o regiones que lo están haciendo mejor, y de otras que lo están haciendo peor. Algunas empresas están intentando cambiar sus malas prácticas por otras más responsables. Intentaremos analizar críticamente estos cambios, alentando el cambio real y positivo y criticando el cambio superficial o greenwashing.

¿Turismo Responsable?

Con casi mil millones de personas viajan cada año, el turismo tiene un enorme peso en la economía mundial, especialmente en áreas de gran valor cultural y ecológico. Por lo tanto, el turismo no debe escapar del rádar de la sostenibilidad.

El Turismo Responsable es un turismo que avanza hacia la sostenibilidad (aún lejana) actuando con responsabilidad y ética. Se plantean tres ángulos: ambiental, social y económico. De esta manera un turismo responsable, minimiza el impacto medioambiental, respeta las culturas locales y reparte mejor de los ingresos.

Trabajemos entonces para que cuando un turista vuelva a casa aparte de una buena experiencia, quede atrás un paisaje intacto y una comunidad satisfecha.

La industria turística tiene ante sí el reto de conseguir ser más positiva que negativa, un objetivo que claramente aún no se ha cumplido.

El turismo es hoy una potente industria global y no hace falta ser un optimista para creer que el turismo seguirá creciendo intensamente el siglo XXI, pero sí hay que ser ingenuo para creer que ese crecimiento desmesurado y desordenado no acarreará fuertes impactos negativos tanto socioeconómicos como medioambientales.

En los años 80 se empezó a cuestionar el modelo de desarrollo dominante con la introducción del concepto de desarrollo sostenible basado en “satisfacer las necesidades de las generaciones futuras además de las presentes”. Algunos como KRIPPENDORF, aplicaron este concepto al turismo. De ahí el término “turismo sostenible”.

Otras nuevas ideas como la slow-life, el consumo responsable e incluso el decrecimiento ofrecen una nueva luz sobre los problemas socioeconómicos que debemos afrontar, también en el turismo.

La perspectiva de la industria turística respecto a la sostenibilidad se reduce -excepto honrosas excepciones- a unos pocos cambios más cosméticos que reales.

Pero no sólo la industria tiene una responsabilidad, el turista debe comprometerse a elegir productos más sostenibles. Los gobiernos deben asegurar un desarrollo turístico equilibrado y renunciar a desarrollarlo dónde esto no sea posible.

En España ya existe una fuerte demanda social para frenar el crecimiento especulativo que destruye el propio recurso que atrae a los turistas, ya sea la montaña o la costa o incluso algunas zonas urbanas, para evitar matar la gallina de los huevos de oro.

Además, el cambio climático requiere cambiar la forma de transportarnos; priorizar el tren, el autobús y la bici sobre el coche y el avión además de mejorar la eficiencia de los medios de transporte.

Hay mucho trabajo por hacer. La industria turística no es la única que puede hacer algo. Todos como turistas, periodistas, profesionales, accionistas o simples ciudadanos podemos aportar nuestra granito de arena.

Otro turismo es posible y necesario.