¿El turismo no tiene impactos negativos?

Me gustaría compartir este texto de la web ligada al 15M llamada Desmontando Mentiras. En este caso la mentira es «El turismo no tiene impactos negativos».

El turismo tiene muchos impactos negativos aunque a veces parecen invisibles.

El turismo en el Estado español fue impulsado durante el franquismo persiguiendo divisas y buena imagen. De hecho, se favoreció que las compañías touroperadoras extranjeras y las familias afines al régimen pudieran hacer negocio en este sector.

Así, el país pasó de apenas tener turismo en los años 50’s a recibir más de 55 millones de visitas actualmente. Este crecimiento no se ha planificado y las decisiones clave se han tomado sin consulta, debate ni participación ciudadana.

Por supuesto, las consideraciones sobre la sostenibilidad del modelo a largo plazo brillaron y brillan por su ausencia mientras que el afán por obtener beneficios económicos a corto plazo ha venido siendo la razón predominante.

El modelo turístico español se ha basado en el “sol y playa” a bajo precio, está hiperconcentrado en una parte muy pequeña del territorio cuya afluencia aumenta considerablemente en los meses de verano. Lejos de ser la panacea, la actividad turística para la mayoría de la población no ha generado más que empleo mal pagado y estacional, promocionando aún más la precariedad laboral. No es de extrañar, pues, que la estrategia de maximizar el número de turistas suela causar frustración entre la población al no percibir por ningún lado los prometidos beneficios.

Por otra parte, la población flotante que genera el turismo consume grandes cantidades de territorio, agua, energía y genera más tráfico. Los parajes naturales mejor preservados son los que atraen mayor número de turistas aumentando así la presión sobre los ecosistemas.

Los residentes de áreas turísticas sufren el aumento de ruido, tienen competencia por el espacio público, asumen alza en los precios, etc. La puesta en marcha de un proyecto turístico consume actualmente recursos públicos tales como limpieza, seguridad, residuos, promoción de destinos, infraestructuras como aeropuertos y/o autopistas, uso de servicios públicos, subvenciones a compañías aéreas, etc. A menudo no se calcula si los beneficios del turismo superan los costes económicos, sociales y ambientales que genera y la apuesta por este sector se hace a veces a costa de la identidad de pueblos y ciudades, que parece desaparecer favoreciendo un decorado diseñado para el disfrute del turista.

No hay que dejar de señalar que la burbuja inmobiliaria ha permitido la construcción desaforada de residencias turísticas en las costas y montañas de nuestro país y ha dañado irreparablemente el paisaje y el medioambiente. Respecto a este tema, no está de más indicar que en las Islas Baleares hubo una iniciativa de implantar una eco-tasa que regulara el número de turistas para no sobrecargar el archipiélago. Esta iniciativa fue descartada tras la presión del lobby hotelero, lobby que defiende el modelo de resort “todo-incluido” que acapara los ingresos turísticos.

No obstante, la viabilidad del modelo está en peligro a medio plazo. Actualmente, regiones enteras dependen del turismo en un contexto de mercado que presiona los precios a la baja. Mañana, el Calentamiento Global elevará la temperatura en el Mediterráneo y permitirá a la población norte-europea disfrutar de un clima más agradable. Además, el inevitable incremento en los precios del combustible hará que viajar en avión a sea cada vez más caro.

Haber apostado así por este sector ha supuesto un enorme coste de oportunidad que hubiera permitido invertir en otros sectores con mayor valor añadido, mejor calidad de empleo, mejores condiciones para la población local y para el ecosistema. A pesar de todo lo mencionado, el turismo no ha generado apenas debate ni polémica y sigue contando con una imagen pública muy positiva.

Se hace por tanto necesario considerar el turismo de la mano del desarrollo sostenible, es decir, teniendo en cuenta los diferentes impactos y riesgos económicos, sociales, culturales y ambientales de los proyectos y en definitiva del modelo turístico que se pretende impulsar.

Foro Turismo Responsable

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