Proyecto «Embajadores Climáticos»

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Embajadores Climáticos fue un proyecto de educación medioambiental dirigido a jóvenes de 15 a 18 años de Zaragoza. Consistió en tres fines de semana de aprendizaje para posteriormente acudir a un intercambio en Acumuer con un grupo de Bélgica que desarrollaba un proyecto parejo.

Artículo escrito por Sara del Olmo, una de las participantes.

Antes de empezar, quería agradecerle a la persona que me mandó el link del formulario de inscripción de Embajadores Climáticos, muchísimas gracias María Jesús.
En el momento de rellenarlo, simplemente pensaba que esto sería un intercambio y algunas quedadas con temática ambiental en inglés. Pero me equivoqué rotundamente. Junto con mis increíbles compañeros, desde el primer día abrimos la mente a un tema del que estábamos parcialmente informados, el cambio climático. Con una suculenta mezcla de conocimientos y experiencias, fuimos adquiriendo un sentimiento activista y unas ganas increíbles de cambiar el mundo, guiados siempre por unos fantásticos profesores (que acabaron convirtiéndose en amigos).
Pero fue en el intercambio cuando definitivamente me di cuenta del poder real que tenemos para cambiar el mundo. Conocer y convivir con un grupo de jóvenes belgas con nuestros mismos intereses y con un corazón enorme fue un placer. Compartir con ellos rutinas, conversaciones, bromas y canciones nos unió de una manera insospechada en sólo cinco días. La experiencia me llenó de semillas en forma de idea. Las actividades, los debates, los juegos… fueron la tierra, el agua y el sol respectivamente, que ayudaron a que mi semilla creciera y se convirtiera en una pequeña planta.
Y al salir del intercambio, con mi macetita de cosas por hacer en la mano, solo tenía ganas de seguir haciéndola crecer. Y a eso me dispongo, a plantar un jardín de ideas en mi mente y hacerlas realidad. Eso sí, siempre mirando atrás y agradeciendo a todos aquellos que lo hicieron posible..

En el primer fin de semana, el trabajo fue de grupo, rompiendo el hielo entre los participantes y adquiriendo una serie de conocimientos previos para realizar el proyecto.

El siguiente fin de semana, nos llevamos el proyecto a un pequeñísimo rincón montañoso en el corazón del Pirineo: Artosilla. El pueblo, reconstruido por sus propios habitantes gracias a la cesión del Gobierno en los años 80, sirvió de inspiración a nuestros participantes, conociendo que es posible un estilo de vida sostenible y en paz con la naturaleza.

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El tercer y último fin de semana antes del intercambio lo dedicamos a participar, junto con WWF Zaragoza, en la Hora del Planeta. Consistió en apagar una hora las luces de los principales edificios de la ciudad, junto con las casas particulares que quieran unirse. Para ello, se realizaban actividades para niños, bailes y charlas de concienciación ciudadana.

El intercambio (2-7 abril) en Acumuer se desarrolló junto al grupo belga Klimaatambassadeurs, de Lovaina. La experiencia para ambos grupos fue inolvidable, ya que se mezclaron dos grupos con culturas y personalidades diferentes, una serie de actividades relacionadas con el cambio climático que inspiraron a muchos de ellos y un modo de vida mucho más sostenible y basado en la cooperación. No cabía el tiempo para el aburrimiento, y desde primera hora de la mañana, los chicos disfrutaban de actividades como debates, construcciones sostenibles, elaboración de productos ecológicos, juegos, excursiones, clases de yoga…

Con un espíritu lúdico, los jóvenes disfrutaron de cada segundo de la experiencia, aprendiendo de sus compañeros y con el inglés como único medio de comunicación. Tras estos cinco días que dieron para mucho, todos los chicos acabaron encantados y con muchos lloros que dejaban ver la unión del grupo formado, con la promesa de verse pronto.

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