La increíble experiencia de los partecipantes de “Sense of the nature as a Sense of initiative – ECO entrepreneurship”, en Bulgaria

“Sense of the nature as a Sense of initiative – ECO entrepreneurship”

Viaje a La Sostenibilidad nos ofreció la oportunidad de embarcarnos en esta aventura a los Balcanes de Bulgaria. Somos un grupo de 4 jóvenes de diferentes sitios de España con interés en conocer gente de diferentes países y descubrir Europa. 

Acompañados por personas de Bulgaria, Rumanía, Grecia, República Checa y Turquía con las mismas ganas de aprender que nosotros, convivimos durante 9 días en el entorno del río Iskar, al norte de la capital, Sofía. Durante los días del proyecto, aprendimos sobre ecoemprendimiento: cómo llevar a cabo proyectos más sostenibles y que, en la medida de lo posible, intenten ayudar al planeta a recuperar el daño provocado.

El lugar

Cuando llegamos, lo que más nos impactó fue, con diferencia, el lugar en que iba a transcurrir el proyecto. Bueno, en realidad no fue uno, sino dos. Al principio, estábamos alojados en una especie de hotel rural entre dos montañas, junto a un pequeño arroyo. Podíamos escuchar el suave y relajante sonido del agua fluyendo de fondo a todas horas. 

Luego, cuando pensábamos que era imposible optar a nada mejor, fuimos a un lugar todavía más remoto: un pequeño conjunto de casas de arcilla en una colina muy alta en medio de la nada, con vistas de, prácticamente, el resto de los Balcanes. Fue una oportunidad para respirar aire fresco, quedarnos embobados mirando el paisaje verde repleto de árboles y sacando fotos.


 

Actividades destacadas

Durante esos días, aprovechando el emplazamiento en el que nos encontrábamos, no paramos de hacer todo tipo de actividades relacionadas con la naturaleza, el ecologismo, el emprendimiento y la creatividad. Un buen resumen podría ser el siguiente. 

    • Competición de puentes: En esta actividad, el organizador nos llevó al lado de un río sin decirnos que íbamos a hacer allí (qué intriga…). Luego nos dividió en dos equipos y nos repartimos una serie de roles entre los integrantes. Se trataba de competir por ver quien construía un puente de madera más rápido para cruzar el río. Adicionalmente, para conseguir los recursos para construir el puente, los equipos debían responder correctamente a una serie de preguntas sobre medio ambiente, que nos permitieron aprender más sobre el planeta y su situación a la vez que corríamos, cortábamos, recolectábamos y construíamos (o lo intentábamos). El resultado, bastante decente, hemos de decir, se puede apreciar a continuación.
    • Construcción de una mesa de camping. Como nos habíamos quedado con ganas de seguir construyendo cosas tras los puentes, también hicimos una mesa en la cima de una montaña. Aunque hemos de admitir que dedicamos casi el mismo tiempo a hacer la mesa que a hacernos fotos (el lugar era tan bonito que está más que justificado).
    •  Cooperación con la aldea. Nos dividimos en tres grupos para realizar actividades para ayudar y contribuir a la comunidad que nos acogía. En esta actividad en concreto aprendimos a plantar flores para hacer un mini jardín. En este caso fueron especias y plantas de exterior. Aprendimos a distinguir las diferentes caras de una planta, cómo hay que plantarlas y qué recipiente es más adecuado para cada una de ellas. Al finalizar la plantación, decidimos colocar algunas piedras no solo para decorar, sino también para ayudar a mantener la humedad de la tierra. Esta actividad fomentó el trabajo en equipo y la cooperatividad entre miembros de diferentes países. Por otro lado, los otros dos grupos construyeron un váter para que lo pudiese usar la comunidad y realizaron una exhaustiva limpieza de basura en los alrededores de la aldea. ¡Nos encontramos de todo!
    • Workshops de cada uno de los países: cada grupo nacional tenía un tema propuesto para realizar un taller o seminario al respecto. El nuestro fue ‘Science for the earth is not a social media status’. Realizamos, en primer lugar, una sesión de debate, donde fomentamos hablar sobre temas como el greenwashing, el postureo, la hipocresía y el poder que tenemos como consumidores de elegir qué financiamos y qué no. Luego, para llevarlo a la práctica, hicimos un juego en el que cada persona era una medida para luchar contra el cambio climático y se tenían que ordenar en función de cómo de eficiente es y cuánto reduce cada medida la huella de carbono. Lo ingenioso del juego era que nadie podía ver ni saber qué acción representaba (las llevaban pegadas a la espalda) y tenían que ordenarse en completo silencio. Así que, además de didáctico y concienciador, fue muy divertido. Y, sorprendentemente, los resultados finales se ajustaron bastante a la realidad.
      • Creación de nuestro ECO-Proyecto: Durante los últimos días del proyecto, nos dividimos en equipos y trabajamos en crear una idea un plan de ejecución y de negocio. Salieron ideas tan originales como las siguientes: 
        • Reutilización del agua depurada que se vierte a los ríos y al mar para el riego y la limpieza de calles, sin necesidad de crear una nueva infraestructura. 
        • Una aplicación móvil para fomentar el consumo de productos locales desde la cual los granjeros ofertan sus productos y el consumidor se puede poner en contacto con ellos para comprarlos sin intermediarios, de manera que salga favorecido tanto el granjero como el cliente. 
        • Creación de un camping sostenible para fomentar el ecoturismo, abastecido únicamente con energías renovables y limpias, y dónde se fomentan actividades relacionadas con la naturaleza y para concienciar sobre el medio ambiente. 
        • Construcción de una escuela sostenible, alternativa y ecológica, la primera escuela verde en toda Bulgaria, con el objetivo de orientar el sistema educativo búlgaro hacia el medio ambiente, inculcando a los alumnos competencias de carácter sostenible para que desarrollen cierta sensibilidad y concienciación hacia el medio ambiente y lo que nos rodea. Esta escuela incluye el transporte sostenible de los alumnos, una granja, un huerto y hasta un comedor con menús ecológicos y opciones vegetarianas y veganas.
      • Fabricación de sacos de dormir a partir de plástico reciclado, de igual calidad que los convencionales pero con una huella de carbono mucho menor.

Experiencia

Podemos afirmar con toda seguridad que ninguno de nosotros olvidaremos esta experiencia. El primer día no nos conocíamos y costó un poco relacionarnos con los otros participantes, ya que la mayoría tendía a quedarse con el grupo de personas de su mismo país. Pero, a medida que fueron pasando los días, nos fuimos abriendo y acabamos relacionándonos entre todos y conociéndonos mucho más. Personalmente, destacaría al grupo de Grecia, ya que creo que son con los que los españoles nos llevamos mejor. 

Si tuviera que describir este proyecto con una sola palabra, escogería ‘familiar’ ya que me pareció un proyecto muy cercano y real. En el sentido de que la comida era típica y casera,  las instalaciones también y los organizadores siempre se integraban con el grupo y tenían un carácter cálido y acogedor.  Además, participar en proyectos como este también te da la oportunidad de viajar a otro país y conocer otra cultura. Estos proyectos, que forman parte de la educación no formal,  son las experiencias que más recordamos, porque el aprendizaje que hacemos lo hemos vivido y ha estado lleno de emociones y sentimientos. Invertir el tiempo en este tipo de actividades enriquece a las persona                                                                                     

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