Sol Meliá intenta dar una imagen más responsable

Varadero, Cuba visto desde un hotel de Sol Melía.

Varadero, Cuba visto desde un hotel de Sol Melía.

Las grandes compañías están enfocándose cada vez más en la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), unas actividades que pretenden a hacer algo sostenible o/y responsable. En mi opinión la RSC es, en cierta manera, un certificado de culpabilidad, ya implica que el negocio ordinario no es ni sostenible ni responsable.

El turismo ha conseguido mantener una imagen de industria limpia y creadora de riqueza durante décadas. Sin embargo, la realidad está empañando esta impecable imagen, dejando una retrato más fidedigno. Hoy sabemos que, entre otras cosas, las empresas hoteleras suelen pagar poco y mal a sus empleados, deterioran el medio ambiente y promueven el modelo de todo incluido, que priva a la economía local de los ingresos turísticos. Hay que recordar que Meliá participó en el Lobby contra la ecotasa balear, un impuesto que pretendía recaudar impuestos para desarrollar un modelo turístico más inteligente en las saturadas Islas Baleares. La ecotasa duró muy poco tiempo, ya que el conservador Partido Popular ganó las elecciones y escuchó la demanda del sector hotelero que reclamaba eliminarla. La ecotasa pretendía dar recursos a iniciativas loables como la Agenda 21 de Calviá.

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Melía es una de las hoteleras más importantes del mundo

En este contexto, la gigantesca hotelera española  Sol Meliá ha decidido intensificar sus esfuerzos para ser vista como una compañía ética, que se preocupa por el medio ambiente y las gente de los lugares donde están sus hoteles.  En lugar de la típica RSC, en Meliá directamente utilizan el término «desarrollo sostenible» para dar cobertura a sus acciones solidarias a las que dedica 1,17 millones de euros €. Para una compañía que en una año de crisis como 2008 factura 1.279 millones de euros, un millón no parece un gran esfuerzo. Sin embargo, si uno mira esa cifra como complemente del presupuesto de Relaciones Públicas, la cifra tiene mucho más sentido… empresarial.

Melía  ha conseguido convertirse en la «primera cadena hotelera de la Biosfera» , rebuscado título que le ha otorgado el Instituto de Turismo Responsable (ITR). Visitando su  web, la mencionada institución se autodefine con el oxímoron de » organismo independiente, asociado a la UNESCO y a la Organización Mundial del Turismo (OMT). El éxito mediático se ha conseguido sin duda: miles de páginas web se han hecho eco de esta noticia; no he encontrado ningún análisis crítico de la noticia.

Según anunciaron en rueda de prensa conjunta Melía y el ITR, «para poder ser certificada, la cadena debía tener un porcentaje mínimo del 10 por ciento de sus hoteles certificados por algún órgano acreditador reconocido». O sea, que es una certificación de que el 10% de sus hoteles ha obtenido certificados más reconocidos como «Green Globe» o «ISO 14001«.

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¿Seguro?

Esther Trujillo, Relaciones Públicas (aunque en realidad se haga llamar por el gracioso título de «VicePresident del Gabinete Institucional y Diplomacia Corporativa») resume la filosofía de su empresa respecto al desarrollo sostenible en un artículo, en el que, llena de buenas intenciones, asume la responsabilidad de su empresa y afirma que «por la magnitud del impacto que el sector tiene […] los distintos actores implicados hemos de tomar conciencia». Esperemos que estas bonitas palabras se correspondan con acciones ya que «obras son amores y no buenas razones».

Ser crítico con la RSC que llevan a cabo las empresas es una forma efectiva, de que se tomen las cuestiones en serio. La RSC y estas declaraciones nos dan la oportunidad de poder recordarles a las empresas su propias promesas, igual que hacemos con los políticos cuando las incumplen. En este caso, en lugar de dejar de votarles, podemos dejar de gastar nuestro dinero en ellas.

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